Andrés Pemau, primer premio del II Certamen de Divulgación sobre Investigaciones Doctorales en Evaluación Psicológica
Con esa idea resume Andrés Pemau, docente del claustro del Máster Universitario en Prevención del Suicidio de CEF.- UDIMA, los cinco años de trabajo que hay detrás de trabajo investigador, recientemente reconocido con el primer premio del II Certamen de Divulgación sobre Investigaciones Doctorales en Evaluación Psicológica, un galardón que distingue la capacidad para acercar la investigación científica a la sociedad.
Lejos de entender el premio únicamente como un reconocimiento académico, Pemau lo interpreta como una reivindicación del papel que debe desempeñar la divulgación dentro de la ciencia.
"Para mí la divulgación siempre ha sido una parte especialmente satisfactoria de mi trabajo, y considero que es inseparable de la ciencia. Este premio reconoce mi capacidad para adaptar el conocimiento a diferentes audiencias y para comunicarlo de una forma cercana", explica.
Pero detrás del reconocimiento hay una investigación que aborda una de las preguntas más complejas de la psicología clínica: ¿por qué algunas personas que han intentado suicidarse vuelven a hacerlo y otras no?
El origen de la investigación se remonta a su incorporación a un gran proyecto sobre conducta suicida tras finalizar el Máster en Psicología General Sanitaria. A partir de ahí decidió centrar su tesis en un fenómeno tan complejo como decisivo para la prevención.
"Me parecía una de las temáticas más interesantes de la Psicología por su enorme complejidad y porque pocas investigaciones tienen tantas posibilidades de afectar directamente a la vida de las personas", afirma.
Cinco años después, la principal conclusión de su trabajo es, paradójicamente, una de las menos conocidas fuera del ámbito científico.
"La mayoría de las personas que intentan el suicidio y sobreviven no vuelven a intentarlo. Creo que es un mensaje de esperanza y una demostración de que merece la pena pedir ayuda".
Este hallazgo cuestiona una idea profundamente instalada en el imaginario social: que quien intenta suicidarse está condenado a repetir esa conducta.
"No existe un 'suicida' como identidad permanente. Una persona que ha intentado suicidarse puede reengancharse a la vida, recuperarse y beneficiarse de la ayuda. Nunca deberíamos pensar en esos términos", subraya.
Aunque aproximadamente una de cada cinco personas vuelve a realizar un intento de suicidio, la tesis demuestra que no existe un único factor capaz de explicar ese riesgo.
Durante décadas, gran parte de la investigación buscó variables aisladas que permitieran identificar con precisión quién volvería a intentarlo. Sin embargo, los resultados apuntan en otra dirección.
"Las causas únicas no ayudan ni a la predicción estadística ni a la clínica. Además, pueden ser perjudiciales porque simplifican en exceso cómo entendemos socialmente el suicidio", explica.
Por ello, la investigación apuesta por modelos más complejos que analizan la interacción entre diferentes factores psicológicos.
Uno de los aspectos más innovadores de la tesis es precisamente el estudio del sentimiento de vacío, una variable poco explorada hasta ahora.
"Encontramos que las personas con varios intentos presentan mayores niveles de vacío y que esta variable mejora ligeramente la predicción de nuevos intentos. Son resultados prometedores, aunque todavía preliminares".
Más allá de los resultados concretos, la investigación propone una forma distinta de entender la evaluación clínica tras un primer intento de suicidio.
En lugar de apoyarse en listas de factores de riesgo o algoritmos estáticos, Pemau defiende una evaluación mucho más amplia y personalizada.
"Si realmente estamos ante un fenómeno multicausal, no podemos determinar con total certeza quién volverá a intentarlo a partir de unas pocas preguntas. Los resultados invitan a escapar de esas consideraciones simplistas y a comprender mejor la complejidad de cada caso".
Ese cambio de enfoque también explica el rumbo que quiere dar ahora a su investigación. Tras años trabajando sobre la repetición de la conducta suicida, pretende incorporar metodologías cualitativas que permitan comprender mejor cómo viven las propias personas esa experiencia.
"Quiero acercarme más a las experiencias subjetivas de quienes piensan en quitarse la vida. Entender mejor cómo viven ese proceso puede ayudarnos a diseñar intervenciones más ajustadas a sus necesidades".
Si tuviera que resumir todo el trabajo desarrollado durante su doctorado en una sola idea, Andrés Pemau volvería al mismo mensaje con el que comenzó su investigación.
"Una persona que intenta el suicidio no está condenada a morir por suicidio".
Más que una conclusión científica, esa afirmación resume el propósito de una investigación que aspira a cambiar la manera en que la sociedad comprende la conducta suicida: alejándola del estigma y de las explicaciones simplistas, para acercarla a la evidencia, la prevención y la esperanza.