Docente de CEF.- UDIMA desarrolla una aplicación para favorecer la autonomía de las personas adultas con TEA
Las personas adultas con trastorno del espectro autista (TEA) de nivel 1 suelen desenvolverse con autonomía en muchos aspectos de su vida. Sin embargo, organizar una rutina, afrontar cambios inesperados o anticipar situaciones cotidianas puede convertirse en una importante fuente de ansiedad. A pesar de ello, la mayoría de las herramientas tecnológicas desarrolladas hasta ahora se han centrado en la población infantil.
Con el propósito de responder a esa realidad, Patricia Hernández del Mazo, docente del Máster Universitario en Neuropsicología de CEF.- UDIMA, ha desarrollado PlanTEA, una aplicación concebida para facilitar la planificación y la anticipación de actividades diarias. La herramienta constituye el eje central de su tesis doctoral, defendida recientemente en la Universidad de Castilla-La Mancha y calificada con la máxima puntuación por el tribunal.
«PlanTEA nace de la identificación de una necesidad poco atendida tanto en la investigación como en la práctica profesional», explica la investigadora. Durante la revisión de la literatura científica comprobó que la mayoría de las aplicaciones existentes estaban dirigidas a niños y que muchas no habían sido desarrolladas siguiendo metodologías de diseño centradas en quienes realmente iban a utilizarlas.
La aplicación permite organizar actividades mediante secuencias visuales, pictogramas, fotografías reales, calendarios accesibles e historias sociales. Su objetivo es que la persona conozca con antelación qué va a ocurrir, cuándo ocurrirá y qué se espera de ella en cada momento, ya sea para acudir a una consulta médica, realizar una gestión administrativa o enfrentarse a un cambio en su rutina habitual.
«La incertidumbre y los cambios inesperados generan elevados niveles de ansiedad en muchas personas con TEA», señala Patricia Hernández. Por eso, explica, aumentar la previsibilidad del entorno permite afrontar esas situaciones con mayor tranquilidad y sensación de control.
Los resultados obtenidos durante la investigación respaldan esa idea. La validación realizada con personas con TEA, familiares, profesionales y expertos en experiencia de usuario refleja altos niveles de aceptación y utilidad, además de una disminución de indicadores fisiológicos asociados a la ansiedad durante el uso de la aplicación. «Los datos sugieren que PlanTEA puede contribuir a mejorar la autonomía funcional y favorecer la autorregulación emocional», resume la investigadora.
Uno de los elementos diferenciales del proyecto ha sido su desarrollo mediante una metodología de Diseño Centrado en el Usuario, que incorporó desde el inicio la participación activa de personas con TEA, familiares y profesionales.
Psicólogos, terapeutas ocupacionales, ingenieros informáticos, especialistas en usabilidad y entidades como AUTRADE, FACLM, FESPAU y Autismo España colaboraron en las distintas fases del desarrollo, ayudando a identificar necesidades, validar funcionalidades y mejorar progresivamente la herramienta. «Muchas de las mejoras incorporadas en PlanTEA surgieron directamente de las observaciones realizadas por usuarios, familiares y profesionales durante las pruebas de uso», destaca Hernández.
Tras la defensa de la tesis, el reto ya no pasa por desarrollar la aplicación, sino por conseguir que llegue a quienes pueden beneficiarse de ella. Aunque PlanTEA ya está desarrollada y se encuentra en proceso de implementación y difusión gracias a la colaboración con entidades como AUTRADE, FACLM, FESPAU y Autismo España, su consolidación requiere encontrar la fórmula que permita garantizar su mantenimiento, actualización y soporte a los usuarios para asegurar su continuidad en el tiempo.
Hernández tiene claro cuál quiere que sea el recorrido del proyecto más allá de la investigación. «Mi objetivo es que PlanTEA trascienda el ámbito académico y se convierta en una herramienta útil y accesible que pueda contribuir de forma real a mejorar la autonomía, la calidad de vida y el bienestar emocional de las personas adultas con TEA».
En este caso, para la docente, el siguiente paso consiste en que una innovación nacida en el ámbito universitario pueda convertirse en un recurso útil para mejorar el día a día de las personas adultas con trastorno del espectro autista, todo esto gracias a evaluar con muestras más grandes, analizar el funcionamiento de la herramienta e incorporar con ello constantes mejoras.
