Hay congresos en los que se exponen ideas. Y hay otros en los que las ideas circulan, se entrelazan, se discuten y, poco a poco, van calando. Como el agua.
El XIII Congreso Nacional y VII Internacional de Aprendizaje-Servicio Universitario, celebrado en Bilbao entre el 22 y el 24 de abril, se enmarca en esta segunda categoría, bajo un lema que, más que un eslogan, define una forma de entender la educación: “ApS que cala, transforma y suma: cada gota cuenta”.
Un encuentro para pensar el aprendizaje-servicio
Durante tres días, tres universidades, Mondragon Unibertsitatea, la Universidad del País Vasco y la Universidad de Deusto, configuran un espacio compartido en el que profesorado, estudiantes y entidades sociales construyen una visión coral del aprendizaje-servicio (ApS), entendido como una filosofía educativa que conecta el aprendizaje académico con el compromiso social.
El congreso se articula en torno a cuatro grandes líneas: la investigación y la institucionalización del ApS, su dimensión pedagógica, su vínculo con la justicia social y el papel de las voces y redes que lo sostienen. A partir de estos ejes se desarrollan mesas de diálogo y sesiones de pósteres con participación nacional e internacional.
Escuchar, reflexionar y debatir
Desde el inicio, la idea del congreso es clara, escuchar. La mirada del estudiantado sitúa el aprendizaje-servicio más allá de una metodología, como una experiencia que transforma tanto como enseña. Todas las sesiones configuran un espacio de diálogo en el que el conocimiento se entiende como un proceso compartido entre investigadores, estudiantes y entidades sociales.
La conferencia inaugural, “Pluralidad y bien común: horizontes del ApS universitario”, sitúa una idea central: educar implica formar personas capaces de mirar el mundo con responsabilidad. En este marco, se abordan conceptos como la pedagogía de la resistencia y la esperanza, entendida no como una visión ingenua, sino como una práctica consciente que asume las tensiones y trabaja desde ellas.
Un congreso basado en el intercambio
La clave diferencial de este encuentro, sin duda ha sido su formato. Las comunicaciones no se plantean como exposiciones cerradas, sino que se integran en dinámicas de relatoría que abren el contenido al debate.
Con los textos disponibles antes del encuentro, el foco se sitúa en el intercambio posterior: preguntas, matices y reflexión compartida. En paralelo, los talleres permiten trasladar el debate a cuestiones prácticas como la evaluación, la identificación de agentes implicados o la necesidad de avanzar hacia modelos alejados del asistencialismo y orientados a la justicia social.
Diversidad de proyectos y contextos
La aportación de CEF.- UDIMA: el INAPSU
En este contexto, CEF.- UDIMA presenta el diseño y puesta en marcha de su Instituto de Aprendizaje-Servicio (INAPSU).
La profesora Elisa Lucas Barcia expone el proyecto, en el que participa junto a Alba García Barrera, Marco Ramos Ramiro, Julián Roa y José L. Díaz Palencia.
La iniciativa se plantea como un proceso en construcción, orientado a dar continuidad a acciones que hasta ahora se desarrollaban de forma fragmentaria. Parte de una idea clave: el aprendizaje-servicio requiere estructuras que lo sostengan para garantizar su continuidad.
Formación, acompañamiento y evaluación constituyen algunos de sus pilares, con el reto añadido de su desarrollo en un entorno completamente online.
Una visión compartida: cada gota cuenta
Esta Asamblea de la Red ApS(U) refuerza una idea transversal: todas las piezas importan.
Profesorado, alumnado y entidades tienen capacidad de incidencia, y el aprendizaje-servicio se construye desde la suma de miradas y experiencias. Más que un punto final, el congreso proyecta una idea de continuidad: el aprendizaje-servicio no se articula a partir de grandes gestos, sino mediante la acumulación de pequeñas acciones que, progresivamente, generan impacto.
