CEF.- UDIMA pone el foco en los retos psicológicos de la adolescencia digital con el proyecto Psico-Edu-Tec
La relación entre adolescentes, redes sociales y bienestar emocional se ha convertido en uno de los grandes desafíos actuales para la Psicología y las Ciencias de la Salud. En un contexto marcado por la hiperconectividad, el uso intensivo del móvil y la exposición constante al entorno digital, el grupo educativo CEF.- UDIMA ha puesto en marcha Psico-Edu-Tec, un proyecto de innovación educativa orientado a formar a futuros profesionales de la Psicología en salud digital, prevención y acompañamiento psicológico en entornos tecnológicos.
La iniciativa, impulsada desde la Facultad de Psicología y Ciencias de la Salud, nace vinculada al grupo de investigación PSICO- EDU- TEC: Impacto psicológico y educativo de las nuevas tecnologías, desde el que se viene trabajando desde hace años en el análisis del efecto de la digitalización sobre el bienestar y el desarrollo de niños, adolescentes y jóvenes.
Según explican las profesoras Isabel Martínez Álvarez y Elisa González Pérez, responsables del proyecto, la propuesta surge ante una doble necesidad: por un lado, el incremento de problemáticas asociadas al uso de la tecnología en adolescentes y, por otro, la falta de formación específica en salud digital dentro de los estudios universitarios de Psicología.
“Existe una distancia importante entre el acceso a la tecnología y la educación para su uso consciente”, señalan las investigadoras, quienes advierten de que, aunque los jóvenes están altamente familiarizados con los dispositivos, “no siempre disponen de estrategias para regular su comportamiento digital ni para interpretar sus efectos”.
Más allá del tiempo de pantalla: ansiedad, autoestima y dependencia digital
El proyecto aborda cuestiones relacionadas con el uso problemático de Internet, las redes sociales y el impacto psicológico de fenómenos como el FoMO (miedo a perderse algo), la validación social constante o la hiperconectividad. En este sentido, las docentes alertan de la “naturalización de dinámicas que implican dependencia, sobreexposición y necesidad constante de validación”, especialmente en una etapa vital en la que los adolescentes están construyendo su identidad y sus relaciones sociales.
Las investigadoras subrayan que los efectos del entorno digital en adolescentes van mucho más allá del tiempo de uso de las pantallas. Desde una perspectiva clínica y de investigación, explican que cada vez se observan con más frecuencia “patrones de malestar psicológico complejos y progresivos” vinculados a la forma en la que los jóvenes se relacionan con la tecnología.
¿Y entonces? ¿Qué consecuencias existen para nuestros más jóvenes?
Entre las consecuencias más habituales destacan el incremento de sintomatología ansiosa y depresiva, especialmente asociada a dinámicas de comparación social constante, sobreexposición y necesidad de validación externa en redes sociales. Según explican las investigadoras, este proceso puede provocar que la autoestima dependa cada vez más de la respuesta obtenida en el entorno digital (interacciones, visualizaciones o “likes”) frente a experiencias reales o vínculos fuera de las pantallas.
Las docentes advierten también de dificultades crecientes en la atención y la concentración, con impacto directo sobre el rendimiento académico y la capacidad de mantener tareas sin estimulación inmediata. Además, observan un empeoramiento en la habilidad de regulación emocional, donde el móvil pasa a convertirse en una herramienta para gestionar estados como el aburrimiento, la tristeza o la ansiedad. A ello se suma el impacto sobre los hábitos de sueño y la calidad del descanso, factores que terminan amplificando el malestar psicológico y la vulnerabilidad emocional.
“Más que hablar de efectos puntuales, estamos ante una reconfiguración de procesos psicológicos básicos como la atención, la emoción, la identidad o las relaciones sociales en un contexto digital altamente estimulante”, explican las profesoras, que defienden la necesidad de impulsar abordajes integrales desde la prevención, la educación y la intervención profesional.
Formación en salud digital para futuros profesionales de la Psicología
En el marco de Psico-Edu-Tec, la formación se ofrece en formato MOOC, lo que garantiza un acceso abierto, en línea y sin limitación de plazas a contenidos especializados. Por ello, el alumnado puede acceder de manera flexible a los recursos sobre el uso problemático de las tecnologías digitales, los riesgos asociados a las redes sociales y la salud emocional en adolescentes, promoviendo la transferencia de conocimiento desde un enfoque orientado a la prevención y la intervención profesional.
El objetivo, señalan, es “formar profesionales capaces de comprender y acompañar la relación entre adolescentes y tecnología desde una perspectiva crítica, preventiva y basada en evidencia”.
Las doctoras Martínez y González destacan también la necesidad de seguir avanzando hacia modelos que integren investigación aplicada, transferencia social y colaboración con profesionales e instituciones especializadas en adolescencia y salud digital.
Una masterclass sobre adolescencia digital y adicciones tecnológicas
Como parte de esta iniciativa, el proyecto incorporó una masterclass especializada sobre adolescencia digital y adicciones tecnológicas impartida por Pedro Coba Yerpes, coordinador del Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT) de la Comunidad de Madrid. La sesión reunió cerca de 300 personas entre asistentes y espectadores online, reflejando el creciente interés que existe entre el alumnado y los futuros profesionales de la Psicología por comprender y abordar los desafíos asociados al uso de las tecnologías digitales en adolescentes.
Durante la sesión se puso sobre la mesa la necesidad de abandonar visiones simplistas sobre el uso adolescente de la tecnología y comprender la adolescencia digital como un fenómeno complejo, atravesado por factores psicológicos, educativos, familiares y sociales.
La masterclass incidió además en la importancia de la detección temprana y de la intervención preventiva frente a posibles conductas problemáticas vinculadas al uso de redes sociales y dispositivos móviles, así como en la necesidad de generar entornos protectores y estrategias coordinadas entre profesionales, familias e instituciones educativas. Todo ello desde una perspectiva centrada no solo en la intervención puntual, sino también en la educación digital y el acompañamiento continuado a adolescentes y familias.
Una línea de trabajo con vocación de continuidad
Martínez y González concluyen señalando la voluntad de consolidar una línea de trabajo estable que combine formación, investigación aplicada y transferencia social, en colaboración con profesionales e instituciones especializadas en adolescencia y salud digital, con el objetivo de reforzar la preparación de los futuros profesionales ante los desafíos psicológicos del entorno digital.
