CEF.- UDIMA presenta investigaciones sobre empatía, suicidio e inteligencia artificial en un congreso internacional de Psicología
Los profesores Elena Brenlla y Andrés Pemau han representado a CEF.- UDIMA en el I Congreso Internacional y V Jornadas Nacionales de Actualización en Evaluación Psicológica, organizado por la Sociedad Española para el Avance de la Evaluación Psicológica (SEAEP). El encuentro, de carácter internacional e interidiomático (español e inglés), reunió a especialistas e investigadores para compartir experiencias docentes, prácticas clínicas e investigaciones vinculadas a la evaluación psicológica.
Los investigadores de CEF.- UDIMA presentaron tres trabajos científicos centrados en algunos de los grandes retos actuales de la Psicología: la evaluación de la empatía mediante herramientas virtuales, el estudio de la conducta suicida en población penitenciaria y el uso de inteligencia artificial aplicada a la formación en prevención del suicidio.
Para ambos docentes, la participación en este encuentro ha supuesto “una gran oportunidad de dar a conocer lo que hacemos” y de situar el trabajo desarrollado en CEF.- UDIMA dentro del panorama académico especializado. Entre los aspectos más valorados, destacan la posibilidad de compartir investigaciones con referentes internacionales en diseño de test y evaluación psicológica, así como la retroalimentación recibida durante el congreso tanto desde el punto de vista teórico como psicométrico.
La inteligencia artificial fue, de hecho, uno de los grandes temas transversales del encuentro. “Probablemente estemos ante un periodo de cambio, como en muchos otros campos, vinculado a la llegada de la IA”, señalan los investigadores, destacando tanto las oportunidades como los retos éticos y metodológicos que plantea su incorporación a la evaluación psicológica.
Una herramienta virtual para evaluar la empatía
Uno de los trabajos presentados por CEF.- UDIMA fue el póster científico “Diseño de una herramienta virtual para la evaluación de la empatía”, liderado por Elena Brenlla y desarrollado junto a la investigadora Mariana Seivane en el marco del grupo de investigación PSY-METRIK.
La investigación surge de la necesidad de encontrar métodos más objetivos y ecológicos para medir la empatía en adultos, un constructo especialmente complejo desde el punto de vista psicológico. “La empatía es un constructo multidimensional”, explica Brenlla, quien recuerda que la mayoría de los instrumentos actuales siguen basándose en autoinformes y cuestionarios sujetos a sesgos de deseabilidad social.
Con el objetivo de acercar la evaluación a situaciones más reales, el equipo desarrolló un prototipo basado en vídeos que recrean escenas interpersonales cotidianas vinculadas a distintos estados emocionales. Tras visualizar cada escena, los participantes deben identificar la emoción predominante del protagonista y explicar cómo actuarían en esa situación. “Queríamos diseñar algo que pusiera a las personas frente a situaciones interpersonales reales, o al menos verosímiles y observar cómo respondían”, explica la investigadora.
El proyecto busca superar algunas limitaciones de los métodos tradicionales gracias a lo que la docente denomina “validez ecológica”. “Los estímulos se parecen a situaciones reales de interacción social, no son ítems abstractos ni frases descontextualizadas”, señala Brenlla.
Los primeros resultados obtenidos en la fase piloto permitieron comprobar que los participantes comprendían correctamente las instrucciones y que los estímulos más ambiguos generaban respuestas más variadas, algo que el equipo considera especialmente útil para analizar distintos niveles de sensibilidad empática.
Las respuestas mostraron además estrategias diversas como apoyo emocional, validación, orientación o evitación, lo que confirma la capacidad del sistema para detectar diferencias individuales en los estilos de respuesta empática.
Brenlla defiende que este tipo de sistemas pueden abrir nuevas posibilidades tanto en el ámbito clínico como educativo. “La tecnología nos permite acercarnos a los procesos psicológicos de una manera que antes era muy difícil fuera del laboratorio”, afirma.
Suicidio en prisiones: un enfoque multicausal
Andrés Pemau presentó además la comunicación oral “Comparación de redes de síntomas suicidas en poblaciones penitenciarias según la reincidencia.”, un estudio pionero que aplica por primera vez el análisis de redes al estudio de la conducta suicida en población penitenciaria española.
La investigación parte de una realidad especialmente preocupante: las personas encarceladas presentan un elevado riesgo de ideación y conducta suicida. “En población general, el análisis de redes ha favorecido una mirada multicausal y compleja al fenómeno, pero no se había trasladado a un colectivo de extremado riesgo como es el penitenciario”, explica Pemau.
El estudio analizó una muestra de 707 internos y evaluó cómo interactúan distintos síntomas y factores de riesgo relacionados con el suicidio. Los resultados mostraron que tanto el “pesimismo” como los “pensamientos suicidas” aparecían como los nodos más centrales dentro de la red.
“Afirmar que un nodo es más central significa que es más importante en la red, es decir, que se conecta e interactúa con otros síntomas”, explica el investigador, intervenir sobre esos nodos podría contribuir a reducir el riesgo suicida.
Aunque las personas reincidentes presentaban un mayor riesgo suicida, las redes de síntomas mostraban una estructura muy similar entre internos reincidentes y no reincidentes, un hallazgo que sorprendió al equipo investigador. “El riesgo en esta población es más un tema de grado que de diferencias a nivel de conexiones”, resume Pemau.
Pemau insiste también en la necesidad de seguir reforzando la prevención y la conciencia social sobre salud mental en entornos penitenciarios. “Hay una falta general de concienciación sobre el suicidio y, en prisión, se produce además una doble ceguera derivada del estigma”, advierte.
IA y pacientes virtuales para entrenar la prevención del suicidio
El tercer trabajo presentado por CEF.- UDIMA fue el póster conjunto “Retos de la formación en la evaluación del riesgo de suicidio y el uso de pacientes virtuales basados en inteligencia artificial: El proyecto Prometeo”, desarrollado por un amplio equipo docente del Máster en Prevención del Suicidio de CEF.- UDIMA.
El proyecto, dentro de las iniciativas de innovación docente del Grupo Educativo, aborda uno de los principales retos formativos en salud mental: cómo entrenar a los estudiantes en habilidades de entrevista y evaluación del riesgo suicida garantizando entornos seguros tanto para pacientes como para alumnado. Para ello, el equipo trabaja en el desarrollo de pacientes virtuales basados en inteligencia artificial capaces de simular situaciones clínicas complejas.
“Permite entrenar de forma más cercana a la realidad, pero sin comprometer la seguridad de pacientes o del alumnado”, explica Pemau, quien destaca que este tipo de herramientas pueden generar escenarios adaptables en función de las respuestas y el rendimiento del estudiante.
Los investigadores subrayan, sin embargo, que la inteligencia artificial debe entenderse siempre como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la supervisión profesional. “Usar la IA sin supervisión podría llevar a un exceso de confianza inadecuado en el alumnado”, advierte el profesor.
En estos momentos, el Proyecto Prometeo se encuentra en fase de desarrollo junto a la empresa Metamedics. El objetivo del equipo es implementar próximamente estos casos virtuales dentro de la formación del alumnado para evaluar tanto su aceptación como su impacto sobre la mejora de habilidades clínicas.
Una evaluación psicológica cada vez más tecnológica, contextual y ética
Más allá de los trabajos concretos presentados en el congreso, Elena Brenlla y Andrés Pemau coinciden en que la evaluación psicológica atraviesa un momento de profunda transformación marcado por el avance de la inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales aplicadas a la salud mental.
“Probablemente estemos ante un periodo de cambio, como en muchos otros campos, vinculado a la llegada de la IA”, señalan los investigadores de CEF.- UDIMA, destacando que se están abriendo nuevos terrenos de debate y evaluación que todavía deben analizarse con cautela desde el punto de vista científico y ético.
Ambos apuntan a una tendencia cada vez más clara hacia instrumentos capaces de analizar el comportamiento en contextos reales y menos dependientes del autoinforme tradicional. “Estamos viviendo un momento de transformación genuina”, explican, defendiendo modelos de evaluación que aprovechen las posibilidades digitales para acceder a dimensiones del funcionamiento psicológico que hasta ahora eran difíciles de estandarizar.
No obstante, Brenlla y Pemau insisten en que toda innovación tecnológica debe ir acompañada de rigor científico y reflexión ética. “La novedad tecnológica no sustituye la pregunta fundamental: qué estamos midiendo exactamente, con qué validez y para quién”, concluyen.
