En los últimos años la autolesión y el suicidio se han convertido en un grave problema de salud pública, cada vez más presente en el día a día de profesionales de muy diversos ámbitos. Esta realidad forma parte del trabajo cotidiano de numerosos perfiles profesionales, no solo de quienes desempeñan su labor en el ámbito psicológico o sanitario, sino también de quienes trabajan en centros educativos, servicios sociales, programas comunitarios y cualquier otro servicio que acompañe a personas en situación de vulnerabilidad.
En este contexto, la detección temprana y la intervención adecuada y responsable requieren un enfoque multidisciplinar que integre conocimientos específicos para cada una de las distintas áreas de intervención, y al mismo tiempo, un lenguaje y unos criterios compartidos que permitan ofrecer respuestas coordinadas y coherentes entre los distintos sectores y servicios.
Trabajar con esta realidad, no solo consiste en saber qué hacer ante una urgencia, sino en estar preparado para mantener conversaciones abiertas y directas sobre el daño, el dolor y la muerte, preguntando de forma adecuada, con respeto y sensibilidad, para entender qué función tiene la autolesión en la vida de cada persona y qué lugar ocupa la idea de morir en su experiencia cotidiana. Del mismo modo, requiere aprender a modular estas exploraciones según el ámbito profesional desde el cual se interviene, no es lo mismo la profundidad clínica de una evaluación sanitaria que la primera identificación de señales en un aula o la detección de vulnerabilidad en un recurso comunitario.
Pero en cualquiera de los casos, los y las profesionales deben ser capaces de detectar situaciones de vulnerabilidad y saber cómo actuar en situaciones de riesgo, así como decidir cuándo es necesario implicar a otros recursos, coordinarse con equipos de diferentes ámbitos y de comunicarse con las familias, centros o instituciones respetando en todo caso los principios éticos y legales. Todo ello en contextos muy distintos entre sí, pero con un denominador común, la necesidad de sostener y acompañar el sufrimiento de quien pide ayuda sin dejar de velar por su seguridad.
Ante esa situación, es frecuente que aparezcan dudas, miedo a equivocarse, sensación de carga o incluso agotamiento. Por eso, es imprescindible disponer herramientas que les permitan sentir seguridad y actuar con rigor y responsabilidad, pero sin olvidar su propio bienestar. El autocuidado no es un lujo ni algo que se pueda dejar para después. Reconocer los propios límites, pedir supervisión, compartir la responsabilidad con el equipo y construir apoyos reales forma parte de la buena práctica, igual que cualquier técnica o protocolo.
Partiendo de esta realidad, el presente Experto Universitario EN Abordaje de la Autolesión y el Suicidio, ha sido diseñado con una doble finalidad, por un lado proporcionar una formación común que permita comprender la autolesión y la conducta suicida desde una base sólida y coherente entre diferentes disciplinas, y otro ofrecer itinerarios específicos que cubran las necesidades formativas del ámbito sanitario, educativo y social-comunitario, facilitando conocimientos y herramientas prácticas, concretas y ajustadas a las particularidades de cada entorno laboral.
El Experto Universitario en Abordaje de la Autolesión y el Suicidio está dirigido a profesionales de los ámbitos sanitario, educativo y social-comunitario, con una segmentación clara por especialidades.
Objetivos generales
Objetivos específicos: Psicología Sanitaria
Objetivos específicos: Ámbito educativo
Objetivos específicos: Ámbito social y comunitario