Laura Cabello, doctoranda de CEF.- UDIMA, ganadora del Premio CIPIE 2026 

Vie, 03/07/2026

La inteligencia artificial está transformando la educación a un ritmo sin precedentes. Sin embargo, junto a las oportunidades que ofrece, también plantea nuevos interrogantes: ¿puede convertirse en una herramienta para reducir la brecha de género o, por el contrario, corre el riesgo de reproducir las desigualdades que ya existen? Esa es una de las preguntas que ha guiado la investigación desarrollada por Laura Cabello, doctoranda de CEF.- UDIMA, reconocida recientemente con el Premio a la Innovación y Emprendimiento Psicológico CIPIE 2026 por su tesis, Competencia Digital y Educación en Igualdad en la Formación Profesional: Un análisis de las dinámicas de género en el contexto canario.

Para la investigadora, este reconocimiento supone un impulso para seguir avanzando en una línea de trabajo que considera especialmente necesaria. 

"Es una gran alegría y, sobre todo, una motivación para seguir adelante. Preparar una tesis doctoral requiere mucho esfuerzo, por lo que recibir este reconocimiento te hace pensar que el camino que has elegido tiene sentido y que el tema realmente aporta algo valioso a la sociedad."  

¿Puede la inteligencia artificial ayudar a reducir la brecha de género? 

La investigación analiza las percepciones y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en el ámbito de la Formación Profesional, poniendo especial atención en la desigualdad de género que todavía persiste en muchos itinerarios formativos. 

El trabajo parte de un análisis cualitativo realizado con diferentes agentes educativos para conocer cómo perciben la IA como herramienta pedagógica e identificar los factores que siguen condicionando la elección de determinados estudios por parte de mujeres y hombres. 

"El objetivo principal era analizar cómo diversos agentes educativos perciben la inteligencia artificial como herramienta pedagógica e identificar los factores de desigualdad de género que condicionan la elección de itinerarios formativos."  

Una realidad que sigue presente en las aulas 

El interés por estudiar este fenómeno surgió de una realidad cotidiana que la investigadora observaba en la Formación Profesional. 

"Es evidente que en ciertas familias profesionales la matrícula masculina es muy alta y en otras la supera la femenina. Al contrastarlo con las estadísticas oficiales, se confirma que no es una sensación, sino que los sesgos de género siguen muy presentes de forma estructural."  

La llegada de la inteligencia artificial hacía aún más necesaria esa reflexión. 

"Con la irrupción de la Inteligencia Artificial, se hacía urgente investigar cómo iba a influir esta nueva tecnología en ese escenario: si sirviera como una herramienta para romper la brecha o si iba a favorecer las desigualdades de siempre."  

Cuando la tecnología también puede excluir 

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que muchas jóvenes siguen percibiendo determinados entornos tecnológicos como espacios poco acogedores. 

Según explica Laura Cabello, esta percepción no responde a una falta de interés o de capacidad, sino a factores sociales y culturales que siguen presentes. 

"Lo que más nos ha impactado es encontrar testimonios sobre el mundo de los videojuegos, donde algunas jóvenes prefieren ocultar su identidad y no aparecer como chicas para evitar insultos o situaciones hostiles."  

Para la doctoranda, este tipo de experiencias demuestra que el verdadero problema no reside en la tecnología, sino en el contexto en el que se desarrolla. 

"La brecha de género no es una cuestión de falta de capacidad o interés, sino de la existencia de entornos que aún se perciben como excluyentes para las mujeres."  

Más allá del uso de la tecnología 

Otro de los resultados del trabajo cuestiona una idea muy extendida: que el uso habitual de herramientas digitales implica disponer de una verdadera competencia tecnológica. 

Según la investigación, existe una diferencia importante entre utilizar redes sociales o aplicaciones digitales y desarrollar competencias profesionales relacionadas con la inteligencia artificial. 

"Aunque la IA es valorada para potenciar la productividad, existe una preocupación real sobre la veracidad de los contenidos y la sustitución del esfuerzo intelectual."  

Por ello, Laura Cabello defiende una formación que vaya mucho más allá del aprendizaje técnico. 

"La formación en inteligencia artificial no debe ser solo técnica, sino que debe enfocarse en fortalecer la formación específica del profesorado y rediseñar los sistemas de evaluación para pasar del uso superficial a una competencia profesional crítica."  

Una inteligencia artificial al servicio de la igualdad 

La investigación concluye que la IA puede convertirse en una herramienta de gran valor para mejorar la educación, siempre que su desarrollo vaya acompañado de una reflexión ética. 

"La inteligencia artificial puede potenciar el aprendizaje y la productividad. Si se implementa con una integración ética, puede ayudar a romper barreras de acceso y personalizar la enseñanza, siempre y cuando se fomente activamente el pensamiento crítico del alumnado para cuestionar los sesgos que la propia tecnología puede replicar."  

Precisamente por ello, considera imprescindible reforzar la formación del profesorado. 

"Es necesario centrarse en el fomento del pensamiento crítico. Además, es imprescindible fortalecer la formación del profesorado en materia de igualdad y ética tecnológica para que puedan guiar al alumnado en un entorno de cambio constante."  

Investigar para transformar la sociedad 

Para Laura Cabello, desarrollar esta investigación como doctoranda de CEF.- UDIMA ha supuesto contar con el respaldo necesario para abordar un tema especialmente relevante en el contexto actual. 

"Contar con el apoyo de CEF.- UDIMA en una investigación sobre tecnología e innovación ha sido clave, y valoro muchísimo el respaldo de mi director de tesis y del profesorado que me ha acompañado y ayudado en este congreso. Lograr este premio nos permite mostrar la investigación y llevar estos avances directamente a la sociedad."  

Cabello Peñas resume el propósito de su trabajo en una idea que va más allá de la propia tecnología. 

"El cambio real hacia la igualdad comienza dentro de las aulas. Para que la tecnología sea un motor de progreso, es fundamental dar visibilidad a los sesgos que aún persisten en la sociedad. Solo si unimos la innovación tecnológica con una base ética y humana conseguiremos que el alumnado elija su futuro profesional con total libertad y sin barreras de género."